Pregón (haz clic para leerlo entero)

05.04.2024

Si tuviera que elegir

un momento solamente

de mi vida cofrade,

así, sin más, de repente

yo sería costalero

con un caminar valiente

respetando por supuesto

al hermano penitente.

Si tuviera que elegir

y el pregón así lo advierte

una voz que con el mando

y el son que ello requiere

me despierte los sentidos

que en otoño languidecen…

Yo elegiría sin duda

la voz de Martín, potente

gritando al cielo en San Marcos…

¡Venga de frente, valiente!

Porque sólo así se activan

los resortes del creyente,

y los pasos cobran vida

y hasta huelen los claveles

cuando la Cena levanta

los costeros como siempre.

¡Que no hay mejor oración!

¡Que se olviden de las preces!

¡Que en San Marcos hay un Cristo

con un compás diferente!

Un compás anestesiado

por el pellizco y el duende,

por la fe de su cuadrilla,

por el amor de su gente

que se van muriendo a chorros

por mucho que el paso apriete.

Son la gente de la Cena

los que han escrito las leyes

que hoy siguen a rajatabla

esos hombres obedientes.

Son gente humilde y sencilla

que sea martes o miércoles

llegando de madrugada

a casa todas las veces

van escribiendo la historia

-aprobando los deberes-

de un oficio muy antiguo

aunque ahora esté vigente.

¡Costalero de la Cena!

¡Qué suerte tuve! ¡Qué suerte

de ser uno de vosotros

y desear que el Lunes llegue

para sacar a la calle

con esos sones alegres

un misterio donde Dios

dejó su Cuerpo presente!

¡Es mi gente de la Cena

costalera desde el vientre.

Que quien nace costalero

costalero es como muere

porque dio su vida abajo

sea patero o sea corriente.

Aprovecha costalero

que tu tiempo va a ser breve.

Que igual mañana te sales,

que igual mañana no puedes

dar tu vida por entero

con tesón, compás y temple.

Ve despacio, costalero,

paso a paso, lentamente,

ve forjando tu futuro

pero siempre ten presente

que es por Cristo y por María,

por su Pasión y su Muerte

por quien crujen tus costados

cuando aprietas bien los dientes.

Ay, mi gente de la Cena…

el del Cáliz imponente.

El Señor de Ortega Brú,

que en la magia de su mente

instauró la Eucaristía

ante un sol de atardeceres.

Ese mismo que te mira

con esa mirada ausente.

Ese Cristo que te ahoga

cuando al fin eres consciente

que es su sangre lo que entrega

en el vino que ahora bebes.

¡Costalero de la Cena!

Estoy deseando que llegue

la tarde del Lunes Santo,

molía al hombro y demuestre

que en San Marcos hay un Cristo

con un compás diferente…

Y aunque ya lleve corbata

de negra seda silvestre…

Aunque ahora con mis broncas

Alguna vez desesperes…

¡No te olvides que es envidia!

¡La impotencia que uno siente!

¡Un querer y no poder

que en la Cena quiero ser…

costalero para siempre!


José Vegazo Mures (2016).

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