Pregón (haz clic para leerlo entero)

05.04.2024

Soy del Santo Crucifijo

por el luto de la noche.


Por el silencio que ahoga

las miserias de los hombres

que buscan a Dios sin más

que sus miedos y oraciones.


Soy del Santo Crucifijo

por la fe de mis mayores.

Por su rostro ensangrentado

y el torrente de emociones

que provoca si le pido

la Salud a mis dolores.


Soy del Santo Crucifijo,

y no encuentro explicaciones desde el día en que lo vi,

cara a cara... Desde entonces

supe que mi suerte estaba echada a pares y nones.


Ser del Santo Crucifijo 

en algunas ocasiones

me ha devuelto la sonrisa... 

me ha llenado de ilusiones 

llegando a curar mis males 

emulando a los doctores 

que rescatan tu locura...

que corrigen tus errores.


Ser del Santo Crucifijo 

explota en los corazones 

de aquellos que con molías 

y fajados los riñones 

se entregan bajo sus andas 

sin redoble de tambores.


Son del Santo Crucifijo 

los que pueblan los balcones

cuando una procesión, 

pasada la medianoche 

va enlutando una ciudad 

con un tono monocorde.


Es tan fácil ser de Él... 

si tu vida son jirones 

arrancados con violencia 

de la faz de tu horizonte.


Brújula que siempre marca 

entre las dudas el norte.

Puerta del cielo entrebierta...

tesoro que el mapa esconde...


Quién puede vivir sin ti... 

cárcel de fe sin barrotes.


Soy del Santo Crucifijo 

porque encierra los valores 

que en su día me enseñaron 

siendo yo tan sólo un joven.


Ay, mi Santo Crucifijo...

tienes hermoso hasta el nombre.


Hay un manto de silencios 

en los sucios callejones 

que aseguran que tu muerte 

ha parado los relojes.


Un rumor que se ha extendido... 

un rumor que ya recorre 

cada palmo de Jerez...

sus leyendas... sus rincones.


Y es del Santo Crucifijo 

el Alcázar y sus torres.

Como son del Crucifijo 

los hiniestos capirotes

que igualan a los hermanos, 

sea cual sea su nombre.


Son del Santo Crucifijo 

los jardines y sus flores, 

el poniente y el levante, 

los escudos y blasones

y toda la gran nobleza

que en mi Noble ciudad entrone.


Tuya es la Madrugada 

en la que todos se esconden.

En la que por no quedar 

ni siquiera los apóstoles 

se quedaron a tu lado

como hicieron dos ladrones.


Soy del Santo Crucifijo.. 

más allá de procesiones.

Soy del Santo Crucifijo 

y no encuentro más razones.

que ser entero de Él...

del amor de mis amores.




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